Life has to end… Love doesn’t.
En abril habíamos empezado a leer Taketori Monogatari (Cuento del cortador de bambú, data del año 909. Se considera la primera obra de ficción escrita en prosa de la literatura japonesa) y acababamos de entrar en la parte más interesante de la historia. “Para proteger a la princesa de los emisarios de la luna, el emperador decide rodear su palacio de soldados. Sin embargo, los emisarios logran llevarse consigo a la princesa. Lo único que ella deja atrás es una carta para el emperador y el elixir de la inmortalidad. Sin embargo, el emperador no quiere vivir eternamente en un mundo donde no esté la princesa. Y ordena que quemen el elixir en la cima de monte más cercano a la luna.” Éste es el pasaje que explica los orígenes del nombre del monte Fuji y, con éste pasaje, la historia llega apaciblemente a su fin. [...]
De pronto, tuve una horrible certeza. Por más tiempo que viviera, jamás podría esperar una felicidad mayor que la que sentía en aquel momento. Lo único que podía hacer era intentar conservarla para siempre. Me horrorizó la felicidad que sentía. Si la porción de dicha que corresponde a cada uno estaba fijada de antemano, en aquellos instantes quizá estuviera agotando la parte que a mí me correspondía para mi vida entera. Y, algún día, los mensajeros de la luna me arrebatarían a mi princesa. Entonces sólo me quedaría un tiempo tan largo como la vida eterna.
Un grito de amor desde el centro del mundo.
Kyoichi Katayama
Bienvenido a Route Venus, casa de los delirios no narcóticos, siéntete libre de ver lo que hay (que aunque no hay mucho) todo está hecho con amor (en ligeras cantidades XD). Te suplico que comentes (y de preferencia que sean críticas constructivas). Finalmente, te agradezco toda tu atención y espero que disfrutes tu estancia en el blog más abandonado de todo el internet (es donde el viento da la vuelta y se regresa). Atte. Mina


Septiembre 15th, 2008 at 8:47 pm
;__; no sabes cuanto te extranio…..